miércoles, 7 de julio de 2010

Entrevista a Carlos Jiménez Villarejo (ex fiscal anticorrupción)


(Iª parte) El proceso contra el juez Baltasar Garzón

(IIª parte) Los crímenes contra la humanidad y la dictadura del general Franco

(IIIª parte) La Memoria Histórica y la justicia española

miércoles, 30 de junio de 2010

Tras el paradero de cinco fusilados en La Puebla de los Infantes (Sevilla)


El día 20 de agosto de 1936, los militares sublevados contra la república democrática española entraron en la localidad sevillana de La Puebla de los Infantes. Dos días después, cinco vecinos eran fusilados por los revoltosos y enterrados en una cuneta de carretera, a cerca de dos kilómetros del pueblo. Esos tres hombres, con edades comprendidas entre los 24 y 35 años, y dos mujeres, de 47 y 60 años, perdían la vida el 22 de agosto de 1936, tiroteados por los militares sublevados y arrojados a una de las miles cunetas del olvido, que siguen vigentes en España.
Más de 70 años después, algunos de sus descendientes siguen luchando para conocer su paradero, rescatar sus restos y enterrarlos dignamente.
En 2009, los días 14 de abril y 12 de septiembre, un equipo de voluntarios de Foro por la Memoria localizó y trabajó en la dicha fosa, conocida como de La Cantera. Los trabajos no permitieron encontrar los cuerpos completos de las cinco victimas; solo “numerosos restos óseos humanos revueltos” y “distintos elementos personales”, como monedas, botones o un mechero.
Al parecer ya se habían realizado trabajos de exhumación en 1982, pero “sin metodología arqueológica” y, entonces, los restos fueron “trasladados a un panteón construido en el cementerio municipal para ese efecto”.
El Ayuntamiento de La Puebla de los Infantes a denegado, hasta hoy, la petición de los familiares para que un equipo de antropólogos del Foro por la Memoria pueda individualizar y identificar los restos, que supuestamente se encuentran en el nicho.
Actualmente se espera un pronunciamiento de la justicia a favor de los familiares de las victimas, que permita la abertura del panteón. Si tal no ocurre, este será uno de los miles y miles de episodios macabros cometidos contra la población civil que seguirá sin cerrar, más de 70 años después de los hechos.

lunes, 28 de junio de 2010

Belchite, pueblo viejo


El pueblo viejo de Belchite, en la provincia de Zaragoza, fue escenario de una de las batallas simbólicas de la Guerra Civil Española. El 24 de agosto de 1937 el Ejército republicano inició la batalla por recuperar Belchite, atacando el ejército que se había sublevado contra la República y el gobierno democrático elegido en las urnas.
El día 6 de septiembre los republicanos lograron conquistar el pueblo, que quedó en ruina después de los enfrentamientos, hasta que las fuerzas de Franco lo volvieron a tomar, el 10 de marzo de 1938. El dictador mantuvo intactas las ruinas de Belchite, como símbolo de su victoria, para que nadie olvidara que el pueblo viejo "fue bastión que aguantó la furia rojo-comunista". Curioso que el hombre que sembró el olvido y manipuló la historia a su gusto durante 40 años, utilizara ese argumento.
En 1954, el general Franco inauguró el pueblo nuevo, a las puertas del Belchite en ruinas, construido en gran parte por presos políticos, entre 1940 y 1945, que trabajaban en condiciones infrahumanas.
Es verdad que fue el Ejército republicano quien atacó Belchite, en un intento de expandir su linea de frente en Aragón, lo que acabaría por no lograr, pero también que luchaban contra el invasor fascista que privó al pueblo español de democracia durante 40 años, recurriendo a la represión como eje fundamental para imponer su peculiar forma de implementar la paz.
Las ruinas, que son visitadas por más de 10.000 personas al año, son también lugar de reunión para nostálgicos del franquismo, como los falangistas.